Buscando una salida sostenible para La Oroya y el Valle del Mantaro

Dic 18, 2017

Luego del fracaso de las tres subastas de julio pasado que intentaron vender el complejo metalúrgico de La Oroya y la unidad minera Cobriza, propiedad de Doe Run Peru, aún cuando el gobierno peruano (MINAM) aprobó y publicó el 07 de junio 2017 (DS 003-2017-MINAM) el aumento del nivel de contaminación permitido al subir de 80 a 250 microgramos de dióxido de azufre por metro cúbico de aire el estándar de calidad del aire, posibilitando con ello que el ex dueño de Doe Run Peru, vuelva a presentar la denuncia por 800 millones de dólares contra el Estado peruano aunque ahora sus aseguradoras no lo respalden.

Lo cierto es que continuar recibiendo los efectos de los humos tóxicos del complejo metalúrgico sobre el ambiente y la salud de los niños y la población de La Oroya y el valle del Mantaro, es inconcebible, por lo que reiniciar y ampliar las operaciones de procesamiento de concentrados "sucios" con altos niveles de elementos tóxicos, particularmente de los cancerígenos arsénico, cadmio y plomo y otras impurezas procedentes de empresas mineras del Perú y el extranjero en un complejo con tecnología de la primera mitad del siglo pasado, es inaceptable. Es importante precisar, que con la última norma, el estándar de calidad del aire fijado en 250 µg/m3 para el dióxido de azufre puede ser superado hasta siete veces por año mientras la norma anterior sólo permitía este exceso tres veces por año. Convoca.pe ha informado que en el 2015 el dióxido de azufre en La Oroya excedió los 80 microgramos por metro cúbico de aire en 5 oportunidades.

El interés de Glencore (en minas y tajo en Cerro de Pasco, compró acciones de Volcan Cía Minera) u otra empresa minera en el complejo de La Oroya, con operaciones en la sierra central, es que al producir concentrados sucios y tener que cumplir con el máximo aceptable de 0.5% de arsénico en los concentrados de cobre que ha establecido China para comprarlos, podrían decidirse por procesarlos en el complejo y vender refinados, garantizando la rentabilidad en la integración minas - complejo, pero al costo de aumentar la toxicidad en La Oroya y el valle del Mantaro al estar vigentes estándares muy laxos.

Ojo que ya en entre 1997 y el 2004 Doe Run Peru trabajó importando el 41.6% del total de concentrados de cobre procesados en La Oroya con contenidos de arsénico que superaron el 6% y en promedio fueron 1.53 veces más elevados que los concentrados de cobre de procedencia nacional. Desde el 2004 la producción ha sido intermitente hasta el 2009 el complejo se paralizó por insolvencia de la empresa.

Luego de 9 años de paralización, la mayoría de los trabajadores del complejo metalúrgico de La Oroya se han trasladado a otras actividades mineras cercanas o a Huancayo o Lima, pero reclaman la deuda laboral (devengados), razón por la cual representantes de los trabajadores forman parte de la junta de acreedores de Doe Run Peru conjuntamente con los representantes de Doe Run Cayman y el Ministerio de Energía y Minas. El problema es que estos tres representantes están de acuerdo para reactivar las operaciones del complejo con altos niveles de contaminación e impacto en la salud de los niños y la población de La Oroya, previo compromiso de pago de la deuda a los trabajadores, porque de no ser así la alternativa de la liquidación reduciría las expectativas de pago a los trabajadores, el Estado y Doe Run Cayman.

Una salida a la situación de La Oroya, pero manteniéndola bajo la contaminación y el impacto en la salud, es la que propone el actual presidente del instituto de ingenieros de minas (Víctor Gobitz), para el cual, lo mejor sería convertir el complejo en un "Hub Logístico minero", es decir, un lugar donde las minas del centro pudieran almacenar sus concentrados y seguir produciendo, cuando por ejemplo, se producen desastres naturales como el fenómeno del Niño.

En realidad lo que está en el debate ahora es si se debe permitir que el gobierno y el congreso garanticen la continuidad de las operaciones del complejo o se liquidan los activos de Due Run Peru y se promueve un proyecto alternativo de desarrollo sostenible para La Oroya y el valle del Mantaro vista en perspectiva la construcción del túnel trasandino Lima Huancayo, proyecto que debería estar más ligado al acopio de la producción agraria y agroindustrial así como convertirse en la puerta de entrada a la actividad turística para la sierra central y la selva con mucho más generación de ingresos y empleo y en condiciones favorables de salud ambiental. O se asume la posición inmediatista del corto plazo o se apuesta por un proyecto estratégico sostenible de cara al futuro.

Modificado por última vez en Lunes, 18 Diciembre 2017 19:14
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