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Por: Paco Muguiro Ibarra S.J. , Director de Radio Marañon.

Día Internacional del Medio Ambiente, y qué contraste 35 muertos por defenderlo. Hace un mes, un economista y analista político del Perú, pasó por Jaén y quiso conocer la hoy famosa, por desgracia, Curva del Diablo, porque para él lo que ocurrió allá ese 5 de Junio del 2009 marcó un hito en la historia del Perú. El 5 de Junio marcó un Antes y un Después.

Un  año antes los indígenas awuajun y wuampis se habían manifestado, llegando hasta el puente de Corral Quemado, exigiendo que se derogaran las leyes inconstitucionales que cambiaban el carácter de los territorios amazónicos de “recursos naturales” a recursos que pueden ser vendidos, transados, como cualquier otro territorio del país.  Fue la primera vez que llegaron tantos indígenas hasta Corral Quemado,  como enseñando al país su DNI de ciudadanos,  como tales tendrían que ser  respetados, pero el Perú, sobre todo el Perú oficial y el de la política no se dio por enterado.

El ANTES está marcado por el desconocimiento, por la invisibilidad de los pueblos indígenas. Para el común de los peruanos y sus presidentes, la Selva era un lugar vacío que hay que conquistar. Con esa intención se hizo la carretera de Penetración Fdo. Belaunde Terry, con esa intención el Presidente Alan García, cuando empezó su gobierno fue a España a promover las inversiones en todo el país pero sobre todo  en la Selva. Lo que es peor el Presidente Alan los llamó, como a otros muchos campesinos, que defendían sus territorios de inversiones mineras: PERROS DEL HORTELANO y en otra ocasión, CIUDADANOS DE SEGUNDA CLASE. Por esto  cuando hicieron ese primer paro el 2008 y se formó la comisión que estudiara la ley para declararla inconstitucional, no se les hizo caso. Y estando en paro la Amazonía entera, y entre la Curva  del Diablo y la Estación Nº 6 más de 6000 indígenas, por una jugada sucia de los congresistas del Apra, el día 4 de Junio se devolvió la ley a la Comisión. Qué importaban 6000 indígenas que llevaban  56 días en la carretera exigiendo algo justo?

El Antes está señalado además por el desconocimiento de los pueblos indígenas,  su vida y su cultura. No se sabe o no se quiere saber que el territorio no es algo externo a ellos sino que forma parte de ellos mismos, de sus familias y de sus pueblos y que si terminan con su territorio terminan con ellos física, moral, psicológica y espiritualmente. Y se desconoce que cuando tocan su territorio, pueden estar divididos entre ellos en 20 federaciones distintas y con contradicciones fuertes, pero la lucha por su territorio es más fuerte y los une a todos.

El antes está marcado porque este desconocimiento les hace plantear a la Ministra del Interior Mercedes Cabanillas, de nefasto recuerdo, y al mismo Presidente Alan desde Lima, a 1000Kms de los hechos, que había condiciones para el desalojo, cuando los generales tanto de la 6ª Región Militar del Milagro (Bagua), como de la PNP,  decían que no se daban las condiciones. Y organizan un operativo policial como si fuera a desalojar a unos campesinos de la Costa, arroceros u otros, que cortan la panamericana para que les suban tres soles en el precio del arroz o del algodón. No eran campesinos de la Costa sino descendientes de los Jíbaros, la étnia más guerrera de la Amazonía peruana, que no luchaba por unos soles  sino por su territorio que es  su vida, la de sus familias y la de sus pueblos, con el agravante que Alan enterándose que se iban al día siguiente, confirma el desalojo: “Para que les den un escarmiento”(Informe en Minoría) Tremendo escarmiento para el Perú, 34 peruanos  muertos y un  desaparecido.

El DESPUÉS  consiste, que por este costo  absurdo de 35 muertos, ahora empezamos a saber  que la Amazonía no es un espacio vacío, que existen indígenas  con  DNI, que son mucho anteriores a la fundación de Lima, por tanto serían peruanos de primerísima clase, que forman una sola cosa con su territorio y que en defenderlo les va la vida. El Después se marca por el dictamen sobre el Lote Petrolero 116 que el Poder Judicial declara que le empresa debe salir de la zona porque no tiene la licencia social y no ha hecho la consulta previa, y además         porque se acaba de derogar el D.L Nº 1333 que simplificaba el acceso a predios, para proyectos de inversión priorizados, llamada Ley del Despojo, que no se hubiera conseguido tan fácilmente en el Antes, y que resulta que tienen otra idea de desarrollo que no es la que se tiene en Lima y en la Costa, y que consiste en el BUEN VIVIR.  Lecciones que Lima debería haber aprendido hace tiempo. Por estas cosas, efectivamente hay un Antes y un Después.   

Jaén, 31 de Mayo del 2017    

  

 

alfredovizcarra

Monseñor Alfredo Vizcarra Mori, Obispo del Vicariato Apostólico de Jaén, Cajamarca*

Estábamos reunidos en el auditorio de la Universidad de Cajamarca, en Jaén; era la víspera de la última audiencia (la 63ª) correspondiente a los alegatos por parte de los abogados de la defensa de los acusados (53, de los cuales 27 son miembros de las comunidades awajún-wampís).

Estábamos allí para ver el video “El banquillo de los inocentes” sobre el caso “Curva del diablo”. Todos sabíamos que era la víspera del final de este largo proceso (dos años y cinco meses para que se haga justicia), la sentencia debe dictarse, máximo, cinco días después de finalizados los alegatos.
Será porque la justicia tarda, pero… ¿llega?, al día siguiente, la audiencia se suspendió. Este proceso ha estado marcado por constantes interrupciones; siempre, por supuesto, por razones válidas. Pero, han pasado siete años desde que ocurrió esta tragedia de nuestra historia.

No nos hemos dado el espacio suficiente para asimilar en toda su complejidad lo sucedido. Después de la consternación, el único modo de abordar este desafortunado suceso ha sido un juicio. Claro, esto no puede quedar así, sin que se busquen a los responsables. ¿A quién se ha de juzgar? Ciertamente a las partes implicadas en el conflicto, o sea “los violentos” y los custodios del “orden”.

En el caso de la “Curva del diablo” hay 53 inculpados, todos civiles, es decir, “los violentos”, y ninguno de los encargados de mantener el “orden”. Sin embargo, en todo el conflicto hubo 33 muertos: 23 policías y 10 civiles. Entrar más a fondo en estas consideraciones, por más necesarias que ellas sean, nos hace perder de vista algo que es de mayor importancia y que, por lo tanto, debería estar muy presente en los resultados de los procesos (en total son 4 y estamos recién en el primero).

La barbaridad a la que llegamos, como peruanos, se debió a un enfrentamiento entre dos posiciones respecto del desarrollo de nuestro país. Enfrentamiento que, en vez de haberlo resuelto, nos hemos distraído en estos procesos. Mientras tanto, seguimos con la misma toma de posición discutiendo sobre, por ejemplo, cómo la Ley de Consulta Previa debe ser interpretada, de modo que no haga engorroso el trámite para la inversión de empresas extractivas, importante para el desarrollo del Perú. Es decir, lo que originó el Baguazo.

En cierta medida, seguimos actuando de manera inconsciente e irrespetuosa. Es que creemos que para resolver este problema basta con dejarlo todo en las manos de la justicia para que sancione a quien azuzó a los revoltosos, bloqueó la carretera, usurpó armas, disparó, etc. Dicho sea de paso, ninguna de las acusaciones a los inculpados ha sido demostrada en el juicio. Nos seguimos resistiendo a abordar en profundidad este conflicto desde el punto de vista de los Derechos de los Pueblos Indígenas o pueblos originarios.

Esto nos pondría ante la evidencia de que el Perú es un conglomerado de naciones que tienen su identidad propia, la cual les viene de su establecimiento e interacción, a lo largo de la historia, en y con un espacio geográfico vital determinado. Esto es muy complejo, pero supone reconocer la riqueza extraordinaria de cada pueblo, cada región, que tendría que ser vista como un aporte al desarrollo del conjunto del país.

Ver las cosas de esta manera hace que estemos dispuestos a dialogar; y diálogo significa entablar relación desde el reconocimiento del otro, como un “tú igual a mí”, y no desde una relación de subordinación del otro que debe someterse.

Decir que tenemos que pensar en el desarrollo del país es válido, pero no desde un sólo punto de vista (el de Lima). Si estamos en un régimen democrático no podemos ahorrarnos el esfuerzo de reconocer que cada región tiene sus potencialidades; que los pueblos que allí habitan, desde su saber y conocimiento de la biodiversidad, tienen algo que aportar a las perspectivas de desarrollo, sin que gravemos la Casa común.

Si este juicio es emblemático es porque aquí están en pugna, y no en diálogo, estas dos posturas. En el fondo, quien está en el banquillo, es el Perú respecto de nuestras maneras de mirarnos entre peruanos, porque estos 53 son inocentes (principio de presunción de inocencia) ¿Se hará verdaderamente justicia?

* Carta del Obispo de Jaén, aparece en el Diario La República 16 septiembre 2016

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