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Monseñor Alfredo Vizcarra Mori, Obispo del Vicariato Apostólico de Jaén, Cajamarca*

Estábamos reunidos en el auditorio de la Universidad de Cajamarca, en Jaén; era la víspera de la última audiencia (la 63ª) correspondiente a los alegatos por parte de los abogados de la defensa de los acusados (53, de los cuales 27 son miembros de las comunidades awajún-wampís).

Estábamos allí para ver el video “El banquillo de los inocentes” sobre el caso “Curva del diablo”. Todos sabíamos que era la víspera del final de este largo proceso (dos años y cinco meses para que se haga justicia), la sentencia debe dictarse, máximo, cinco días después de finalizados los alegatos.
Será porque la justicia tarda, pero… ¿llega?, al día siguiente, la audiencia se suspendió. Este proceso ha estado marcado por constantes interrupciones; siempre, por supuesto, por razones válidas. Pero, han pasado siete años desde que ocurrió esta tragedia de nuestra historia.

No nos hemos dado el espacio suficiente para asimilar en toda su complejidad lo sucedido. Después de la consternación, el único modo de abordar este desafortunado suceso ha sido un juicio. Claro, esto no puede quedar así, sin que se busquen a los responsables. ¿A quién se ha de juzgar? Ciertamente a las partes implicadas en el conflicto, o sea “los violentos” y los custodios del “orden”.

En el caso de la “Curva del diablo” hay 53 inculpados, todos civiles, es decir, “los violentos”, y ninguno de los encargados de mantener el “orden”. Sin embargo, en todo el conflicto hubo 33 muertos: 23 policías y 10 civiles. Entrar más a fondo en estas consideraciones, por más necesarias que ellas sean, nos hace perder de vista algo que es de mayor importancia y que, por lo tanto, debería estar muy presente en los resultados de los procesos (en total son 4 y estamos recién en el primero).

La barbaridad a la que llegamos, como peruanos, se debió a un enfrentamiento entre dos posiciones respecto del desarrollo de nuestro país. Enfrentamiento que, en vez de haberlo resuelto, nos hemos distraído en estos procesos. Mientras tanto, seguimos con la misma toma de posición discutiendo sobre, por ejemplo, cómo la Ley de Consulta Previa debe ser interpretada, de modo que no haga engorroso el trámite para la inversión de empresas extractivas, importante para el desarrollo del Perú. Es decir, lo que originó el Baguazo.

En cierta medida, seguimos actuando de manera inconsciente e irrespetuosa. Es que creemos que para resolver este problema basta con dejarlo todo en las manos de la justicia para que sancione a quien azuzó a los revoltosos, bloqueó la carretera, usurpó armas, disparó, etc. Dicho sea de paso, ninguna de las acusaciones a los inculpados ha sido demostrada en el juicio. Nos seguimos resistiendo a abordar en profundidad este conflicto desde el punto de vista de los Derechos de los Pueblos Indígenas o pueblos originarios.

Esto nos pondría ante la evidencia de que el Perú es un conglomerado de naciones que tienen su identidad propia, la cual les viene de su establecimiento e interacción, a lo largo de la historia, en y con un espacio geográfico vital determinado. Esto es muy complejo, pero supone reconocer la riqueza extraordinaria de cada pueblo, cada región, que tendría que ser vista como un aporte al desarrollo del conjunto del país.

Ver las cosas de esta manera hace que estemos dispuestos a dialogar; y diálogo significa entablar relación desde el reconocimiento del otro, como un “tú igual a mí”, y no desde una relación de subordinación del otro que debe someterse.

Decir que tenemos que pensar en el desarrollo del país es válido, pero no desde un sólo punto de vista (el de Lima). Si estamos en un régimen democrático no podemos ahorrarnos el esfuerzo de reconocer que cada región tiene sus potencialidades; que los pueblos que allí habitan, desde su saber y conocimiento de la biodiversidad, tienen algo que aportar a las perspectivas de desarrollo, sin que gravemos la Casa común.

Si este juicio es emblemático es porque aquí están en pugna, y no en diálogo, estas dos posturas. En el fondo, quien está en el banquillo, es el Perú respecto de nuestras maneras de mirarnos entre peruanos, porque estos 53 son inocentes (principio de presunción de inocencia) ¿Se hará verdaderamente justicia?

* Carta del Obispo de Jaén, aparece en el Diario La República 16 septiembre 2016

EN CUSCO

Tras cumplir un periodo de seis meses de prisión preventiva, se demostró la inocencia de Javier Mamani Coaquira (48) y Edward Brandon Quispe Ccuno (18), quienes fueron detenidos durante el conflicto socioambiental que estalló con un enfrentamiento entre pobladores y policías el 28 de setiembre del año pasado.

Mamani y Quispe fueron liberados el lunes 28 de marzo en horas de la noche, casi una semana después de que el Juzgado declarara fundado el pedido de cesación de prisión preventiva a favor de ambos. No obstante, ese mismo día de la audiencia (martes, 22 de marzo), el magistrado a cargo de llevar el caso dictaminó que los dos pobladores deberán pagar una caución de 8 mil soles.

Cabe reconocer que la resolución elaborada por la jueza de investigación preparatoria de Tambobamba (Cotabambas, Apurímac), Idania Oroz, se reconoce que la residencia domiciliaria de ambas personas, así como el descarte de peligro de fuga, ni de obstaculizar la justicia.

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La defensa de los dos detenidos fue asumida por las abogadas, Ruth Luque de Derechos Humanos sin Fronteras y Lisbeth Valenzuela de Aprodeh – Apurimac, en coordinación con organizaciones de derechos humanos a nivel nacional como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), CooperAcción, entre otros. Pese a los agravios que recibieron por parte de la defensa de la empresa minera, ambas defensoras pudieron demostrar la inocencia de Javier Mamani y Edward Quispe.

Cabe recordar que el 28 de setiembre del 2015 fue el inicio del estallido del conflicto contra la empresa minera MMG Limited que tiene la concesión del proyecto minero Las Bambas.

Luego de 5 días de movilización en los que dirigentes del Comité de Lucha Interprovincial y tanto organizaciones populares, como las comunales, rechazaban la instalación de una planta de molibdeno, así como de filtros y concentrados; estas modificaciones del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) inicialmente no formaban parte del proyecto y se hicieron sin participación de la población local afectada.

Luego del enfrentamiento entre los manifestantes y miembros de la Policía Nacional en la zona cercana al proyecto Las Bambas, 21 pobladores fueron detenidos dentro del campamento minero. Entre ellos se encontraban Edward Brandon y Javier Mamani, a quienes les “sembraron municiones” y fueron obligados a suscribir un documento reconociendo que dichos materiales estaban en su poder.

De este grupo, siete fueron trasladados a Abancay el 29 de setiembre. En horas de la madrugada, cuatro fueron liberados, y los últimos tres –que fueron Edward Brandon Quispe Ccuno (18), Javier Mamani Coaquira (48) y Asunto Huamaní Huamaní (46) quedaron en calidad de detenidos en el Penal de Qenqoro del Cusco. Huamaní fue liberado a las pocas horas, pero Quispe y Mamani quedaron recluidos. Fue así que la Fiscalía de Challhuahuacho (Cotabambas) solicitó que se les aplique prisión preventiva, luego de haber sido acusados por los presuntos delitos de disturbios, daño agravado y tenencia ilegal de armas y explosivos.

Finalmente el conflicto de Las Bambas provocó la muerte de 3 personas: Exaltación Huamaní Mío (32), Beto Chahuallo Huillca (36) y Alberto Cárdenas Challco (24); en los tres casos, los certificados de defunción indican que la causa de muerte se debió a herida por proyectil de arma de fuego.

Fuente / Fotos: Derechos Humanos Sin Fronteras del Cusco - DHSF

  • Obra se presenta hasta el 18 de abril
  • Montaje combina danza, teatro, música y video para mostrar cómo se vive un conflicto socioambiental
  • A un año de la puesta en escena, los Realizadores y actores investigaron y recopilaron documentación sobre casos

El director de la obra “Ausentes”, Rodrigo Benza, enfatizó que esta puesta en escena no podría ser calificada de “antiminera” ya que se aprecian todos los actores y puntos de vista que intervienen en un conflicto social.

“Nuestro objetivo nunca es panfletario. No se trata de ser antiminero, no es ser pro policía, ni anti policía, no es ser pro protesta, ni anti protesta, sino complejizar esta situación que muchas veces nos llega de manera sesgada por los medios de comunicación”, aclaró.

En diálogo con RED MUQUI, Benza remarcó que su equipo ha trabajado constantemente para evitar los elementos que podrían hacer que la obra se perciba como “antiminera”, porque ello no estaría acorde con el objetivo del proyecto.

“A cualquiera que pueda pensar de esa manera, simplemente lo invitamos a que venga a ver la obra y luego de ello, podemos conversar y realmente opinar (…) Para nosotros es muy importante que venga la gente, que tal vez pueda estar representada en esta obra”, aseveró.

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Argumento

Rodrigo Benza comentó a RED MUQUI que la propuesta escénica se remonta a un conflicto social minero, y muestra los mismos elementos que podrían poseer los (conflictos) que se originan por la extracción de petróleo, por la mala distribución del canon o la implementación de leyes por encima de la fiscalización ambiental.

“Más que de un conflicto social, "Ausentes" de cómo se maneja el poder y los intereses que se mueven alrededor, y como ello está detrás del enfrentamiento entre un policía y un ciudadano que protesta”, señaló el director de la obra.

Ni buenos, ni malos

Benza resaltó que este proyecto rompe con la dicotomía con la que se suele enfocar a las situaciones sociales. “Ausentes” no nos muestra la típica división de bandos de los buenos y los malos, ni tampoco que unos están protestando y luego viene la represión, va más allá de eso, porque la idea es tratar de comprender que un conflicto social es mucho más complejo.

Otro componente importante es romper con la visión sesgada que se tiene en Lima sobre la conflictividad social, que es visto como un hecho lejano y que causa atención por los enfrentamiento y los muertos, datos que se resaltan desde los medios de comunicación.

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El punto de partida

“La idea de llevar la conflictividad social al teatro, partió de la figura del policía, a quien se le coloca como el enemigo de quien protesta, y a su vez, contra aquel ciudadano que "altera el orden" sin comprender cuáles son sus razones para salir a las calles”, reveló Benza.

Cabe remarcar que para llevar a cabo el proyecto escénico "Ausentes", el equipo de la escuela de artes de la Pontificia Universidad Católica (PUCP), realizó una rigurosa investigación sobre los casos de conflictos sociales en los último 15 años, la misma que fue asesorada por la periodista especializada en el tema Jacqueline Fowks.

“Empezamos a trabajar a finales de Mayo del año pasado. Primero, con el equipo de dirección nuclear y la asesoría de Jacqueline, con ella realizamos la acumulación de material y las entrevistas a abogados especialistas en derechos humanos, personas de la comisión de la verdad, policías, a las viudas (…) la investigación nos ha permitido tener una amplitud de todos los puntos de vista que se confrontan”, explicó el director de “Ausentes”.

Otra cuestión importante en la concepción de la obra, fue la participación de los actores en el contenido de la obra, quienes también fueron investigadores del tema y del rol de cada uno de los personajes que eligieron representar. Se empezó por los seis actores principales quienes representan hasta tres personajes distintos.

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Sin butacas

Debido al tema de la conflictividad, el equipo escénico de “Ausentes” consideró importante el generar una experiencia de convivencia en el público quienes están en medio de toda la acción de la obra.

“Se busca que el público perciba con todos los sentidos, no solo la vista. Con ello se logra que el cada participante se involucre completamente y establezca su propio espacio de negociación y comprenda la necesidad de un proceso diálogo”,  agregó Benza.

DATOS

  • Este es el primer proyecto de la Especialidad de Creación y Producción Escénica de la Facultad de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).
  • “Ausentes” es un proyecto escénico interdisciplinario de investigación escénica, creado en conjunto con actores, bailarines, músicos, profesores y alumnos de las cuatro especialidades de la facultad.
  • Elenco principal: Alberick García, Alejandra Guerra, Andrea Fernández, Melvin Quijada, Ricardo Delgado y Yolanda Rojas.
  • La primera temporada ya empezó y va hasta el 18 de abril, en el Icpna del Centro de Lima (Jr. Cusco N° 446). De jueves a lunes, a las 8 p.m. Entrada general S/30 y estudiantes S/20.

 

Fotos: Atoq Ramón Huaroto

Video: Comunicaciones RED MUQUI

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