En medio de una de crisis sanitaria que recorre el mundo, zoonosis de por medio, se han estado llevando a cabo procesos electorales en varios países, el más reciente tiene como escenario nuestro país y aunque pueda parecer que nuestra situación es excepcional por estar inmersos a su vez en una crisis política que se ha ido agudizando en estos últimos años, esto más bien ha sido una constante en el mundo y en nuestro continente.

En ese marco ¿qué es lo que nos pueden decir las y los políticos?, ¿cuál es la promesa central con el que piden ser elegidos?, ¿cuáles son los escenarios que se prefiguran en medio de la pandemia?; responder estas preguntas a través de la revisión de los planes de gobierno de 10 candidatos (donde existe un puntero con un exiguo porcentaje de intención de voto y casi un empate técnico entre los siguientes) es casi una tarea en vano.

Hay candidatos como Jhony Lescano, que sostiene que fue él quien redactó las 26 hojas de su plan de gobierno con ayuda de sus candidatos a las vicepresidencias (dejando entrever que en su partido están tan divididos que no hay un plan colectivo) u otros como Hernando De Soto, quien afirma que el plan de gobierno presentado por su agrupación política no está actualizado, pues sería uno presentado para las elecciones congresales del 2020, cuando él ni siquiera había definido su candidatura.

Junto a esta precariedad está el JNE, que exige un formato para la entrega de los planes de gobierno donde en teoría se deberían responder a las siguientes preguntas: ¿qué problemas han identificado?, ¿qué van a hacer?, ¿cómo lo van a lograr?, ¿en cuánto tiempo? Pero que las organizaciones políticas en su gran mayoría no cumplen, disfrazando su inoperancia con palabrería que intenta ser técnica, pero que confunde. Peleando con aquel raro elector, ávido de conocer las propuestas para poder elegir de manera informada a sus representantes políticos.

Por otro lado, concentrándonos ya en los planes de gobierno como tal, abundan las generalidades, las propuestas que ya existen, pero que los candidatos no se enteran; abunda también la poca claridad con la que se aborda las soluciones a los problemas identificados por ellos mismos. Y una preocupante devoción por afirmar una lucha contra la “tramitología” sobre todo en el sector minero, para lo cual abrirían una “ventanilla única minera” como plantea el señor Forsyth o simplemente aumentarían más personal para el MINAM y el MINEM y así “revisar la normativa vigente y confirmar su aplicabilidad real en la dinámica del sector” como lo menciona la candidata Fujimori, insinuando quizá que la normativa en torno a minería en nuestro país anda un poco fuera de la realidad extractivista soñada por muchos. Al candidato Acuña le molesta el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambienta (OEFA) y dice que va a corregir “la tendencia de organismos como la OEFA que más que colaborar con los procesos de mitigación de impacto ambiental, se limita a sancionar y poner requisitos a veces imposibles de cumplir” y hasta entra en fase negacionista y dice que evaluará “los límites de las áreas protegidas a fin de hacerlos realistas”. También está el destrabe a secas del candidato Urresti, quién además en alguna entrevista prometía una policía mejor preparada para enfrentar a las “turbas” de los conflictos sociales, avisados estamos.

Y no solo eso, hay vacíos que se llenan según cómo va el proceso electoral, así el candidato Lescano que no tiene ninguna propuesta en torno al sector minero en su plan de gobierno, pero que en entrevistas recientes menciona algunas generalidades como que “el Perú debe de poner condiciones sobre cuanto deben de pagar las empresas mineras”. Actitud similar a la de Barnechea en el 2016, que no tenía ni una sola mención a la masificación del gas a partir de Kamisea en su plan de gobierno, pero que en un giro oportunista ese fue su caballito de batalla que le permitió contar con votos en el sur del país; parece ser una tendencia en Acción Popular estos comportamientos. En entrevista reciente en Cuarto Poder el domingo 14, Lescano señaló que renegociaría los contratos con las empresas mineras, pero ante la pregunta de Mávila: ¿ Y si las Empresas Mineras no acepta renegociar ?»; la respuesta del candidato puntero en las encuestas fue:» Bueno ahí no se puede hacer nada». Otro procedimiento es el del candidato De Soto, intelectual orgánico del liberalismo de este rincón del mundo que como se menciona arriba cuenta con un plan de gobierno desactualizado (de 15 hojas) y que en la cuestión minera solo existe una referencia en impulsar una minería sostenible y responsable. Aunque en los medios si habla con mayor determinación extractivista y menciona que “desbloqueará todo el potencial minero de nuestro país”.

Otra cosa que se viene con fuerza es el relato anti-Estado de muchos candidatos, en cuyos diagnósticos se identifica al Estado como el mal mayor: ineficaz, lento, burocrático, corrupto. Forsyth lo llama grasoso. López Aliaga vocifera que es un libertario que no va a permitir que el Estado se meta en nuestras vidas, Acuña ha llenado su plan de gobierno con la palabra fusión, que no es otra cosa que desaparecer ministerios que le incomodan; así, propone “fusionar ministerios y crear el ministerio de medio ambiente, ordenamiento territorial y urbanismo y vivienda». Quieren entrar al Estado para desmantelar más una estructura muy frágil desde hace décadas ya, por puro prejuicio ideológico.

El paternalismo y colonialismo va asolapado también en muchos planes de gobierno, los pueblos indígenas existen en tanto y cuando estén en la zona de influencia de una actividad extractiva y hay que acercarnos a ellos para explicarles las bondades de la minería y su impacto positivo como lo plantea la candidata Fujimori: “Fomentar una sana convivencia entre la agricultura y minería, promoviendo el diálogo entre la empresa y la comunidad para prevenir los conflictos sociales y lograr así que se desarrollen los proyectos mineros que impactaran de manera positiva en nuestra economía”; pero además darles más plata porque eso es lo que quieren, según el candidato Forsyth. Hay que “cambiar el sistema de asignación de canon y regalías para que lleguen a comunidades” y así cerrar siglos de conflictos sociales”, señala el candidato que sigue bajando en las encuestas.

Por último, pareciera que hay un “despertar verde”, pues todos los planes de gobierno revisados tienen algo que decir en el eje cambio climático, pero otra vez muchos no pasan de ser propuestas sin mayor sustento, declaraciones vacías que al ser colocadas en contexto con las demás propuestas nos arrojan una falsa preocupación por el medio ambiente, por el cambio climático. Tanto es así que solo Juntos por el Perú propone una alternativa al desarrollo extractivista, una transición hacia “una economía ecológica y social” que se condice con muchas de sus propuestas expuestas en su plan de gobierno.

De todas formas es un ejercicio sano, el informarse aunque nos la pongan difícil sobre propuestas y planes de gobierno. Dice mucho sobre las organizaciones políticas lo que se coloca y lo que no se coloca, los vacíos y los énfasis. Y sobre todo ver el panorama completo y sus vinculaciones. La palabra nos desnuda.

Rudy Roca Rozas, antropól