Una larga lucha por proteger y conservar el último ecosistema en la cuenca del río Lurín

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Por área socioambiental
Red Muqui

Finalmente después de una larga lucha, los pobladores de la cuenca del río Lurín han logrado que el Congreso de la República apruebe el proyecto de Ley 3431 / 2022 – CR que declara de “interés nacional la protección, conservación y recuperación de los ecosistemas de la Cuenca hidrográfica del río Lurín y la mejora de los servicios ecosistémicos de dicha cuenca”. El texto, en su artículo único, establece la declaratoria de interés nacional, así como la adopción de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático y el desarrollo sostenible de la cuenca, tal como el fortalecimiento del Consejo de Recursos Hídricos de Cuenca Interregional Chillón-Rímac-Lurín y del Grupo de Trabajo Multisectorial de la Cuenca del río Lurín.

El río Lurín amenazado por las actividades extractivas

El río Lurín se encuentra contaminado no solo por el vertimiento de residuos sólidos, desagües domésticos, agroindustria y el crecimiento acelerado de la población, sino también por las actividades extractivas ubicadas en las cabeceras de cuenca, donde nacen las aguas. En la parte alta y media se encuentra una gran cantidad de pasivos ambientales mineros, el territorio está concesionado para la minería y el crecimiento de su expresión informal ha puesto en peligro a este caudal, del que dependen las poblaciones ubicadas en las riberas del río y del sur de la ciudad de Lima.

Por otro lado, la parte baja (Valle de Lurín) se encuentra amenazada por intereses económicos que estarían usando el suelo con fines comerciales e industriales. Aparte, de la contaminación ambiental, que aumenta la fragilidad del territorio ante potenciales fenómenos climáticos como el recientemente vivido “niño costero” o el temporal Yaku que hacia fines de 2022 azotó el norte del Perú, se ha puesto en riesgo el valor paisajístico del Valle de Lurín y el patrimonio arqueológico Santuario Arqueológico de Pachacámac.

A pesar de la situación descrita, el Valle del río Lurín todavía es considerado uno de los últimos pulmones verdes del sur de Lima Metropolitana. Saludamos esta iniciativa, que se propone proteger y conservar su biodiversidad, esencial para contrarrestar el cambio climático y garantizar la sostenibilidad de las poblaciones asentadas en sus riberas.

La gesta ciudadana para proteger el río Lurín
Es importante resaltar la gesta ciudadana encabezada por el Frente de Defensa del Agua de la Cuenca Lurín ( FEDAC-L) que ha trabajado desde hace muchos años de manera participativa para que el río sea declarado de interés nacional y sujeto de derechos, acción que fue apoyada por la congresista Ruth Luque para presentar un proyecto de ley. A este esfuerzo se sumaron diversos grupos de ciudadanos, comunidades, municipalidades y pobladores de toda la cuenca que son testigos del estado vulnerable en que se encuentra el río.

Efectivamente en estos espacios han participado diversas organizaciones de toda la cuenca, aproximadamente unas sesenta, desde las comunidades de la parte alta (Tupicocha, San Damian, etc), la parte media ubicado en la comunidad de Antioquia y Cieneguilla, y las poblaciones de la parte baja del Valle de Lurín que han representado proporcionalmente los 10 distritos que conforman la cuenca.

En la zona baja de la cuenca del río, desde siempre se ha presentado la colmatación de la corriente, que consiste en la acumulación de sedimentos en su lecho.

Por otra parte se está destruyendo la biodiversidad de las riberas con la tala de árboles y arbustos con su diversidad de cañaverales. Entre ellos las especies de carrizo y molle que tienen la propiedad de conservar agua lo que ha llevado a la desaparición de los humedales, pese a lo cual aún se carece de un estudio ambiental.

Los desafíos ambientales en la cuenca
La protección y conservación de la cuenca del río Lurín tiene el propósito de preservar y cuidarlo, además de frenar su deterioro ambiental. La conservación de su espacio también es importante por los inmensos bancos de diversidad genética, que nos proporcionan esenciales servicios ambientales: agua para la población y energía, también genera alternativas de desarrollo sostenible como el turismo.

En esa línea, las poblaciones de la cuenca necesitan tener acceso al agua como un derecho humano. Sin embargo, los problemas de su escasez causados por la crisis climática y la contaminación ambiental está afectando a las poblaciones. A ello se suma el incremento de los proyectos inmobiliarios en la zona baja, lo que está poniendo en riesgo la disponibilidad de agua en las zonas media y alta.

Las organizaciones sociales y las poblaciones tienen un creciente interés por la conservación de los recursos naturales, lo que falta es un mayor compromiso de las autoridades del gobierno central y el desarrollo de capacidades en los ámbitos subnacionales. Existe, además, una propuesta y una experiencia de trabajo que fortalece la democracia; nos referimos a los comités de gestión, que han avanzado en desarrollar un instrumento de medición de la participación que puede ser utilizado por otras instancias de gestión participativa y que se propone:
– Cuidado y protección de la biodiversidad
– Regular la actividad y el impacto del ser humano en espacios naturales para su preservación o restauración
– Captar el exceso de CO2 atmosférico
Regulación del clima
– Conservación de reservas de agua
– Mantenimiento de la fertilidad de los suelos
– Fuente de alimento y de materias primas
– La finalidad es asegurar la conservación de las fuentes de agua y de sus bienes asociados en beneficio de la población y de las actividades productivas en el ámbito territorial de la cuenca.

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