América Latina reafirma resistencias frente al extractivismo en un contexto de guerras: “Somos territorios de paz”

América Latina y el Caribe continúan en el centro de la disputa global por el control de los bienes de la naturaleza, en un escenario marcado por conflictos geopolíticos y por la creciente demanda de minerales estratégicos. Frente a este contexto, líderes y lideresas sociales, organizaciones y especialistas de la región reafirmaron la necesidad de fortalecer las resistencias y construir alternativas desde los territorios durante el Encuentro Internacional “Extractivismo en reconfiguración: disputa geopolítica, minerales críticos y resistencias en América Latina”, realizado en Lima los días 12 y 13 de marzo.

El encuentro reunió a representantes de La Libertad, Piura, Cajamarca, Áncash, Lima, Junín, Cusco, Ayacucho, Arequipa, Apurímac, Puno, Amazonas y San Martín, así como a especialistas de Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela, con el objetivo de analizar la nueva fase del extractivismo y avanzar hacia una agenda común de articulación regional.

Durante las primeras mesas de diálogo se abordó la intensificación de los extractivismos en el siglo XXI y sus impactos en los territorios, en un escenario de policrisis ambiental, climática, energética y económica. Allí se advirtió que América Latina sigue siendo tratada como zona de sacrificio para asegurar el abastecimiento de minerales como el cobre, el litio y otros metales vinculados a la transición energética, las tecnologías digitales y la industria armamentista.

Las exposiciones y el diálogo con el público evidenciaron que esta nueva fase extractiva viene acompañada de debilitamiento institucional, flexibilización de normas ambientales, expansión de economías ilegales y criminalización de personas defensoras de derechos, afectando especialmente a comunidades campesinas, indígenas y poblaciones rurales.

En la segunda jornada, las ponencias se centraron en las resistencias territoriales y en las alternativas que los pueblos vienen construyendo para defender el agua, la vida y los bienes comunes. Entre las propuestas destacaron el ordenamiento territorial desde las comunidades, la protección de cabeceras de cuenca y ecosistemas estratégicos, el fortalecimiento de la vigilancia ambiental comunitaria y la consolidación de procesos organizativos que permitan ejercer mayor control sobre los territorios.

Asimismo, se subrayó la necesidad de impulsar alternativas basadas en conocimientos y prácticas ancestrales, fortaleciendo la agricultura familiar, las economías locales y otros modos de vida que reduzcan la dependencia de actividades extractivas. Las y los participantes también cuestionaron la narrativa promovida por gobiernos y sectores empresariales que presenta a los países de la región únicamente como proveedores de materias primas, y afirmaron que América Latina no es un territorio de extracción, sino una región megadiversa, con pueblos que defienden sus derechos, su cultura y sus formas de vida.

El encuentro concluyó con un llamado a fortalecer la articulación entre pueblos y organizaciones de América Latina y el Caribe para enfrentar esta nueva fase del extractivismo, ratificando que los territorios no son zonas de sacrificio y que la defensa de la vida, los derechos colectivos y la naturaleza es parte central del debate sobre el futuro de la región.

Aquí puedes leer la declaración construida colectivamente: 

17 marzo, 2026

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