Día del Campesino: la deuda con el campo sigue vigente y las disputas por la tierra adquieren nuevas formas 

La frase “¡Campesino, el patrón ya no comerá más tu pobreza!” se convirtió en uno de los mensajes políticos más recordados, simbolizando la promesa de dignidad, reconocimiento y justicia para millones de campesinas y campesinos históricamente excluidos del poder económico y político. A puertas de un próximo gobierno, resulta inevitable volver a colocar en el centro del debate a quienes alimentan el país y sostienen la vida. 

El 24 de junio de 1969 marcó un punto de inflexión en la historia del Perú. Aquel día, el gobierno de Juan Velasco Alvarado promulgó la Ley de Reforma Agraria, una de las medidas más profundas del siglo XX para transformar la estructura de propiedad de la tierra y poner fin al poder de los grandes latifundios. 

La reforma eliminó formas de servidumbre que persistían en amplias zonas rurales y promovió la redistribución de tierras bajo el principio de que “la tierra es para quien la trabaja”. Asimismo, ese mismo 24 de junio se instituyó oficialmente el Día del Campesino en reemplazo del antiguo Día del Indio, en un intento por reconocer el papel de quienes sostienen la producción agrícola del país y cuestionar la carga racista y discriminatoria asociada el término “índio”.

Si bien la Reforma Agraria puso fin al gamonalismo y modificó profundamente la estructura agraria peruana, también enfrentó dificultades vinculadas a la gestión de las cooperativas, la productividad y el acceso a financiamiento. Décadas después, los alcances y limitaciones de este proceso continúan siendo objeto de debate. Sin embargo, existe consenso en que representó un avance histórico en el reconocimiento de derechos, la ampliación de la ciudadanía rural y la incorporación de amplios sectores rurales a la vida política y social.

Actividades extractivas legales e ilegales: disputa por los territorios y el modelo

Más de cinco décadas después, las disputas por la tierra y el territorio adquieren nuevas formas. La agricultura familiar produce alrededor del 70 % de los alimentos que consumen las familias peruanas, pero continúa enfrentando una profunda crisis estructural marcada por la vulnerabilidad climática, el incremento de los costos de producción, las brechas de pobreza y desigualdad, el centralismo y la discriminación histórica hacia las poblaciones rurales.

En este escenario, el avance de actividades extractivas legales e ilegales ponen en riesgo fuentes de agua, ecosistemas y territorios agrícolas fundamentales para la soberanía y la seguridad alimentaria. En contraste, las políticas públicas continúan favoreciendo a grandes grupos económicos, evidenciando las dificultades del Estado para colocar al pequeño productor y a la agricultura familiar como una prioridad nacional.

En este Día del Campesino, los antecedentes de la Reforma Agraria invita no solo a recordar una de las transformaciones sociales más importantes del Perú, sino también a reflexionar sobre las deudas históricas que aún persisten con quienes alimentan al país:  dignidad, justicia social y la garantía efectiva de los derechos del campesinado. 

24 junio, 2026

¿Te gustó este artículo? Compártelo

Últimas noticias

Noticias

Gobierno ilegítimo de Jerí reaviva conflicto en el Valle de Tambo: población anuncia acción legal para frenar Tía María

SEGUIR LEYENDO

Muqui Informa, Noticias

II Encuentro Macroregional Norte de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos

SEGUIR LEYENDO

Noticias

Día del Medio Ambiente: desarmando el discurso “verde” desde los territorios en resistencia

SEGUIR LEYENDO

¿Tienes alguna pregunta?