Frente a las constantes acciones de la minera Chinalco y efectivos de la PNP en contra de los habitantes de la Antigua Morococha, el Gobierno Regional de Junín y la Municipalidad Distrital de Morococha emitieron un pronunciamiento el día de ayer, lunes 5 de octubre, solidarizándose con las mujeres agredidas, incluida una menor de edad, el reciente viernes 2 de octubre.

Como informamos a través de una nota informativa el viernes pasado, los pobladores, cansados del constante bloqueo de sus vías con desmonte y maquinaria de la empresa –la única salida y entrada que tienen al pueblo-, cortes de agua y luz, y contaminación ambiental; decidieron ir a las instalaciones de la minera para conversar con representantes y buscar una solución. Sin embargo, los trabajadores de la empresa minera con la PNP – cuando llegaron- agredieron a las personas. Ver video.

Chinalco cuestionada

Como resultado de la intervención, dos mujeres y una menor de edad fueron detenidas. Quienes al día siguiente -sábado- fueron liberadas tras permanecer en la Fiscalía de la Oroya.

Al respecto, el Gobierno Regional de Junín, además de reconocer y rechazar las acciones de la empresa minera Chinalco a través de un comunicado, exhortó el “cumplimiento de los ofrecimientos realizados por la empresa Chinalco al distrito de Morococha, así como a la provincia de Yauli”.

Asimismo, exige a la empresa minera y al Estado peruano “una pronta solución a este conflicto que lleva mucho tiempo, en respeto a la ciudadanía que habitó por mucho tiempo la antigua Morococha”.

 

 

 

 

 

 

Por su lado, la Municipalidad Distrital de Morococha, además de lamentar el bloqueo de vías: “único medio de desplazamiento de la población para la realización de actividades económicas, personales y de salud, así como de otras medidas restrictivas instauradas sin previa coordinación con la población”; exhorta, también, a la minera a retomar el diálogo con los pobladores a fin de culminar el proceso de reasentamiento, “con lo cual se evitarán a futuro estos lamentables incidentes, siempre en el marco del respeto a los derechos humanos y la salud e integridad de los pobladores”.

 

 

 

 

 

 

 

Desenlace

Actualmente las 40 familias están abandonadas por el Estado, sin que el gobierno intervenga para parar los abusos de la empresa minera y, además, están a la espera de las respuestas a las observaciones que presentaron al SENACE sobre la Modificatoria del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA) del proyecto minero Toromocho de Chinalco, que no los reconoce como pobladores del área de influencia, y omite el impacto ambiental que generará en las aguas subterráneas al usar mayor cantidad de litros de agua por segundo para sus operaciones.

Además, respecto a la participación ciudadana, existe omisión de aplicación de normas relativas a los pueblos indígenas, al existir comunidades campesinas como San Francisco de Asís de Pucará, Yauli y Pachachaca, que no han sido tomadas en cuenta para la realización de la consulta previa. Al igual que la falta de idoneidad en los mecanismos de participación que se han propuesto para la evaluación de la Modificatoria del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA), pues la publicación y difusión de avisos, pegado de carteles, la implementación de una oficina de información virtual, entre otros no garantiza un pleno acceso a la información de los pobladores.

Durante estos meses, desde gobierno se ha anunciado que la ampliación del proyecto minero Toromocho de la empresa minera Chinalco, es un proyecto que está en la fase final, listo para empezar a operar. Lo mismo ha ratificado el nuevo ministro de Energía y Minas, Miguel Incháustegui.

Además de las observaciones a la MEIA que tiene el proyecto minero, actualmente la empresa no tiene una propuesta de reasentamiento que les sea beneficiosa a las 40 familias de la antigua Morococha, por lo que los pobladores rechazan dejar su tierra.

El 2012, gran parte de la población aceptó el reasentamiento ofrecido por Chinalco en la localidad de Carhuacoto, más conocido como “Nueva Morococha” pero con el transcurrir de los años han abandonado este lugar debido a que el ofrecimiento que hizo la empresa no se cumple: trabajo.

A ello se suma los riesgos de la zona, siendo los más importantes: el hundimiento del suelo debido a su humedad, las inundaciones, los sismos, además de la presencia de dos lagunas que, frente a un fuerte movimiento telúrico, podrían desbordarse.

 

 Observaciones a la MEIA