Río Rímac vuelve a estar en emergencia: contaminación y crisis climática agravan la situación

La permanente contaminación del río Rímac vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de una de las principales fuentes de agua del país. La presencia de metales pesados, coliformes fecales y residuos industriales provenientes de actividades mineras, empresas clandestinas y vertimientos urbanos afecta a las poblaciones que habitan la cuenca y amenaza la calidad de un río del que dependen más de 11 millones de personas en Lima y Callao.

Como se recuerda, en 2025 el río se tiñó de rojo debido a la presencia de metales pesados, coliformes fecales y nitrógeno amoniacal provenientes de cientos de empresas clandestinas y descargas de aguas residuales. La Defensoría del Pueblo advirtió que se trataba del segundo episodio registrado en menos de un año, evidenciando las limitaciones de las medidas adoptadas por las autoridades responsables.

Dos incidentes recientes

A esta situación se suma el reciente derrame de pulpa de relaves en Chicla, ocurrido el sábado 13 de junio, asociado a operaciones de la empresa Los Queñuales S.A.C. (parte del Grupo Alpayana), que incrementó la preocupación de la población de la cuenca alta del río Rímac.

Días después del incidente, el 19 de junio, también se reportó la aparición de aguas negras en el río, cuyo origen aún no ha sido determinado.

Diversas organizaciones de la cuenca, entre ellas la Asociación por la Defensa y el Desarrollo Sostenible del Medio Ambiente de la Cuenca del Río Rímac (ADESAM), han exigido la identificación de los puntos de vertimiento y de las sustancias contaminantes, así como la investigación de las posibles responsabilidades administrativas y penales.

Crisis climática y vulnerabilidad de la cuenca

La actual crisis climática y la mayor ocurrencia de eventos extremos incrementan el riesgo de desbordes, afectaciones a relaves mineros y contaminación de las fuentes de agua. Este escenario, agravado por las debilidades en la gestión del riesgo de desastres y la fiscalización ambiental, aumenta la vulnerabilidad del río Rímac y pone en riesgo el derecho de la población a acceder a agua segura y de calidad.

Desde la Red Muqui recordamos que la contaminación de las fuentes de agua afecta a diversas regiones del país y requiere la misma atención y respuesta estatal que cuando las emergencias ocurren en la capital.

Es así como, frente a este delicado escenario, se requiere:

  • Una supervisión oportuna de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), especialmente en los puntos de vertimiento de la cuenca.
  • Una fiscalización rápida y efectiva del OEFA que permita determinar responsabilidades e iniciar los procedimientos sancionadores correspondientes.
  • Acciones articuladas entre las entidades competentes, incluyendo el Ministerio del Ambiente, el Ministerio de Vivienda, SUNASS y los gobiernos regionales y locales.
  • El fortalecimiento de la vigilancia ciudadana desde las JASS, juntas de usuarios, organizaciones sociales y colectivos de la cuenca del río Rímac.

La protección del río Rímac exige una actuación coordinada y oportuna del Estado para prevenir mayores afectaciones ambientales, de tal manera que se garantice la protección de las fuentes hídricas y el goce del derecho humano al agua de calidad.

22 junio, 2026

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